La aseguranza abre rápido y bajo por una razón de manual: anclar. Si la negociación empieza en su número, todo lo demás se discute hacia abajo. La respuesta correcta no es 'pedir mucho' — es pedir con expediente: una carta de demanda que suma los gastos médicos (los de ya y los proyectados), el sueldo perdido documentado, el daño del carro, y el daño no económico argumentado con SU caso — el dolor de meses, la rutina rota, el miedo a la 215 que no se va — lo mismo tras un choque de auto que tras uno de camión.
Ese bruto se ajusta con dos realidades: el reparto de culpa probable (cada punto se pelea con evidencia, no se regala) y las pólizas disponibles — porque pedir $300,000 a una póliza de $30,000 sin UM detrás es retórica, no estrategia. Parte del trabajo de apertura es el inventario de coberturas: la del otro, la suya, la comercial si hay empresa de por medio.
¿Y los números 'de multiplicador' que salen en internet — tres veces lo médico y ya? Sirven de servilleta, no de demanda: dos esguinces con las mismas facturas pueden valer distinto según trabajo, edad y secuelas. El número de apertura correcto es el que su expediente puede defender renglón por renglón — y ese se construye, como explica nuestra guía de factores del valor. Pedirlo bien es gratis; pedirlo mal cuesta el caso.
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